Los mitos más populares sobre ascensores

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Los mitos más populares sobre ascensores

15th octubre, 2019
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A lo largo de la historia del ascensor han surgido una gran cantidad de mitos y leyendas entorno a este medio de desplazamiento, muchos de ellos motivados por los mecanismos que movían el ascensor en sus orígenes (y que obviamente han evolucionado) y otros de causas irracionales derivadas del cine o creencias populares. A continuación vamos a analizar algunos de los mitos de ascensores más conocidos y desarrollar por qué son falsos.

 

El ascensor está suspendido por un único cable

Esta creencia surge del funcionamiento original de los primeros ascensores, de los que ya hablamos en este artículo. Estos funcionaban mediante un sistema de poleas que hoy en día ha evolucionado y está compuesto de sofisticados sistemas mecánicos y de seguridad, incluyendo varios cables metálicos capaces de soportar de forma individual el peso de toda una cabina al completo, conectadas con los correspondientes contrapesos que garantizan el desplazamiento. Además de este sistema, el ascensor está compuesto de un completo sistema electrónico para activar y utilizar la cabina.

 

Un ascensor con exceso de peso puede fallar y desplomarse en caída libre

Este mito, en línea con el anterior, es consecuencia del desconocimiento acerca del sistema y funcionamiento de los ascensores modernos. El complejo sistema de cables y contrapesos que conforma un ascensor permite garantizar que este no se desplome ante un exceso de peso en el interior de la cabina. Los actuales sistemas electrónicos instalados en los ascensores emiten una alarma en caso de exceder el peso permitido para cada ascensor y bloquean las puertas para que estas no se cierren. Si sucede esto, la alarma no se dejará de sonar hasta que se haya reducido la carga y se alcancen los niveles establecidos.

 

En un ascensor puedo llegar a quedarme atrapado sin oxígeno

Al tratarse de un espacio reducido y cerrado muchas personas creen que, en caso de quedarse atrapadas en un ascensor, pasado un determinado tiempo podría empezar a faltar el oxígeno dentro de la cabina. ¡Nada más lejos de la realidad! Los ascensores no están diseñados como espacios herméticos, e incorporan sistemas de ventilación que permiten la renovación del aire interior, por lo que dentro de un ascensor nos encontraremos un continuo flujo de aire y oxígeno, incluso si el ascensor se detiene o se produce cualquier tipo de fallo.

 

Si el ascensor cae, la mejor opción es saltar

Una gran parte de los usuarios creen que, ante la improbable situación de producirse un cúmulo de fallos, el ascensor en el que se desplazan podría caer en picado y la mejor solución sería saltar justo antes de impactar con el suelo. En primer lugar debemos mencionar la enorme cantidad de mecanismos de seguridad que harían casi imposible la caída el vacío de un ascensor. Incluyo si se dieran varios fallos simultáneamente hay sistemas que podrían proteger la cabina para evitar su caída. En segundo lugar, y como consecuencia de esta creencia, existe el mito de que ante una caída de este tipo podríamos saltar justo antes de chocar contra el suelo para evitar lesiones. Es importante mencionar que, ante esta hipotética caída deberíamos analizar en particular cada caso para saber si este mito es cierto o no. No es lo mismo una caída desde un primer piso que desde una planta 27. En cualquier caso, si un ascensor cayera al vacío atraído por la gravedad, es probable que la propia velocidad del ascensor y su mayor peso nos elevasen del suelo, complicando la tarea de saltar. Además, tampoco podríamos conocer exactamente el momento en el que se produciría el impacto, y puesto que el salto debería realizarse justo antes del choque, hace más inverosímil este mito.

 

Si el ascensor queda parado entre dos plantas, debemos salir por la trampilla superior

Este mito es uno de los más extendidos, y debe su popularidad a la gran cantidad de producciones cinematográficas que recurren a esta situación. En ellas casi siempre vemos a los protagonistas escapar por la parte superior del ascensor y abrir las puertas del piso más cercano, e incluso ascender por el cableado instalado en el ascensor. Al igual que la mayoría de recursos utilizados en el cine, esta acción difiere mucho de lo que deberíamos hacer en una situación real. Escapar del ascensor por la trampilla del techo no solo puede ponernos en peligro si el ascensor se vuelve a activar, sino que dificulta el trabajo a la persona que llegue en nuestro rescate. Esta persona debe ser un técnico cualificado y capacitado para esta labor, o un miembro del departamento de bomberos. No debemos tratar de salir por nuestro propio pie de la cabina, ni solicitar a personal del edificio que nos ayude a salir. Esto podría empeorar el fallo existente y poner en peligro a los usuarios del ascensor así como a la persona que trata de ayudarnos.

 

Si hay un apagón, nos quedaremos a oscuras atrapados

Este mito también está muy extendido y, al igual que los anteriores, hay razones para poder desmentirlo. Los ascensores cuentan obligatoriamente con un sistema de energía para abastecer una luz de emergencia ubicada en el interior del ascensor. Este sistema de energía, por ley, debe permitirnos disponer de luz durante un tiempo determinado y facilitar así la espera del rescate. No obstante, los fabricantes habitualmente dotan de una mayor cantidad de energía a estos mecanismos para que contemos con luz más que suficiente en caso de que se produzca un apagón y el ascensor se detenga.

 

Si pulso repetidamente la botonera el ascensor subirá o bajará antes

Este mito deriva de una costumbre casi inconsciente al entrar a un ascensor. Y es que la gran mayoría de usuarios de un ascensor al acceder a este pulsan el botón de su planta de destino y esperan que el movimiento se inicie de inmediato. Cuando esto no se produce, se pulsa de nuevo estos botones en repetidas ocasiones o con más fuerza. Al pulsar la botonera del ascensor se envía una operación al sistema que queda registrada para su puesta en marcha. Pulsando de nuevo el mismo botón la única consecuencia será un mayor desgaste del mismo y una menor vida útil del panel de botones.

 

Si tardo en entrar puedo perder alguna extremidad

Este mito es menos común y son una menor cantidad de usuarios los que creen que pueda ocurrir. No obstante, estas personas al acceder al ascensor tienen la creencia de que, de no hacerlo deprisa podrían comenzar a cerrarse las puertas y atrapar alguna de sus extremidades. Hoy en día los ascensores cuentan con sofisticados sensores en sus puertas que detectan cualquier objeto atravesándolas, y no se desbloquean hasta que este umbral se encuentre vacío. Si en alguna ocasión nos encontramos en un ascensor y las puertas comienzan a cerrarse, habremos observado cómo al atravesar estos sensores de la puerta con cualquier objeto inmediatamente estas se detienen y vuelven a abrirse. Este sistema permite que los usuarios accedan de forma segura al interior del habitáculo.

 

Los espejos de un ascensor son decorativos

Es cierto que este mito cuenta con algo de veracidad, ya que en algunas ocasiones el diseño de un ascensor incluye espejos en su interior. No obstante, los espejos en un ascensor no se limitan a cumplir una función decorativa y van más allá, aportando hasta dos funcionalidades adicionales. Por una parte, colocar un espejo dentro de un ascensor hace más agradable la espera a los usuarios en su interior durante el desplazamiento, ya que podrán maquillarse, peinarse o incluso hacerse fotos utilizando dichos espejos. Por otra parte, se ha descubierto que los espejos dentro de un ascensor cumplen una importante función, y es la de producir un efecto de mayor amplitud. Y es que como todos sabemos, los ascensores generalmente son espacios de pequeñas dimensiones, y eso podría suponer un gran problema para personas con claustrofobia. En esta ocasión, el espejo permite reducir la ansiedad de estos usuarios al percibirse el espacio interior del ascensor más amplio.

 

El ascensor es un invento reciente

Hay personas que creen que los ascensores fueron creados a lo largo de las últimas décadas, pero en realidad la invención del ascensor tal y como lo conocemos hoy en día se remonta al siglo XVIII, cuando se instaló en el palacio de Versalles para Luis XV. No obstante, como os contamos en otro artículo sobre la historia y orígenes del ascensor, ya se utilizaban sistemas similares de elevación siglos atrás con fines industriales.

 

 

¿Y vosotros, conocéis algún otro mito popular sobre los ascensores? Cuéntanoslo en los comentarios.